BANDOS MUNICIPALES
Antonio Martínez Flores.
Alcalde-Presidente
Ayuntamiento de Mairena del Aljarafe.

Maireneras, maireneros:

Esta Alcaldía es consciente de que, en todas las villas, existen ciudadanos que se resisten a incorporarse al padrón municipal. Las razones que éstos exponen para persistir en su actitud no son nunca sólidas y los regidores de los Municipios suelen despreocuparse de ellos, conscientes de la imposibilidad de hacerles ver la conveniencia de su empadronamiento. Pero, en general, estos casos son aislados y muy difícilmente sus obstinaciones significan algo en el conjunto de la municipalidad.

En el caso de Mairena, ni las razones son las mismas que en el resto de los municipios, ni el número es insignificante, de manera que las consecuencias para la ciudad son verdaderamente de consideración.

Una muy estimable parte de la población de Mairena está formada por ciudadanos venidos de otras localidades con las que suelen mantener alguna ligadura de afecto y, suponen (deben suponer), que mantenerse empadronados en ellas contribuye a mantener un vínculo importante. Parte de éstos, además, parecen desear con más fuerza participar en la política de su municipio de origen que en el que viven efectivamente, en el que mantienen la posesión de una casa, en el que sus hijos se educan y establecen sus nudos de relación con otros niños de la localidad y del que, previsiblemente, a la hora en que el amor se apodere de ellos, no deseen apartarse en el resto de sus vidas.

Cortas miras parecen exhibir estos ciudadanos que se obstinan en no empadronarse. Parecen desconocer la importancia que un acto administrativo tan simple entraña. En primer lugar, el derecho a votar y, consecuentemente, a tener influencia democrática en la decisión de quiénes deben ocuparse de regir su ciudad. Desde un punto de vista democrático, este argumento parece crucial: la definición del demócrata es la de aquel que tiene derecho a voto, con independencia de que lo ejerza o no, ya que la abstención es una opción con plena validez democrática. Sólo están desprovistos de este derecho, quienes deliberadamente renuncian a él, como en el caso que nos ocupa, o aquellos a los que el juez priva del derecho durante el tiempo que dura la condena.

Otra consecuencia de la pretensión de ser ignorados por el municipio, es la de practicar una considerable ausencia de solidaridad, en tanto que se priva al resto de los vecinos de disponer de más medios pecuniarios ya que, como nadie ignora, la ciudad recibe menos dinero para atender las necesidades públicas de los ciudadanos. El Estado no entra a considerar ninguno de los matices posibles cuando se trata de asignar dineros: la ecuación que establece es perfectamente inamovible, rígida y de muy fácil enunciación: tantos habitantes hay censados, tanto dinero corresponde.

Esta Alcaldía se cree con derecho a ser entendida por el conjunto de la ciudadanía cuando se decide a exponer públicamente un asunto que le resulta particularmente irritante, así como espera ser comprendida en su insistencia en solicitar a los ciudadanos, a los cuales está obligada a servir, a que emprendan las acciones oportunas para regularizar su situación en lo que al necesario empadronamiento se refiere.

Una última referencia puede ser conveniente: como en todos los municipios, en Mairena existen bolsas de pobreza a las que es necesario atender. Esta Alcaldía se muestra particularmente activa en la atención de estos colectivos mediante una adecuada política de protección y de cohesión social y, supone, que los ciudadanos a los que representa están conformes con cuantas actuaciones el Ayuntamiento pueda emprender en tal sentido. Pues bien, la incorporación al censo de los que aún no lo han hecho, facilitaría considerablemente la puesta en práctica de medidas más eficaces, amplias y provechosas de las que en la actualidad pueden llevarse a cabo.

Reflexionen los que aún no se encuentran en el padrón, anímense los remisos, analicen las consecuencias que se derivan de su actitud, consideren si es conveniente continuar haciendo oídos de mercader a las admoniciones de esta Alcaldía y procedan a incorporarse al padrón municipal para convertirse en ciudadanos de pleno derecho de Mairena del Aljarafe.



Mairena del Aljarafe a 11 de noviembre del 1999

Antonio Martínez Flores
ALCALDE